viernes, 18 de febrero de 2011

Tejedora de Coronas

Desarraigo Cultural en
La Tejedora de Coronas



RESUMEN
Germán Espinosa es uno de los grandes escritores colombianos, autor de la novela “La tejedora de coronas”, en la cual recrea el sitio de la ciudad de Cartagena, hecho importante de la historia de nuestro país, desde la mirada de Genoveva Alcocer, la narradora-protagonista de la historia, quien, desde su conciencia crítica como sujeto cultural, inmersa en la cultura de la sociedad corrupta y pacata del siglo XVIII, traspasa su visión de ésta, viaja a Europa en este Siglo de las luces, se relaciona con muchos de los grandes pensadores de la época, entre ellos Voltaire, conoce la revolución del conocimiento que se opera en el viejo continente, y regresa luego a su ciudad natal con la idea de transformar la mentalidad de sus coterráneos, pero termina condenada a la hoguera por la Santa Inqusición.  Desde esta visión de la mujer rebelde, crítica, sensual y agresiva que hay en la novela, se presenta un análisis del sujeto cultural que hay dentro de ella, que asume su cultura, la evalúa, la critica y trata de imponer otros modelos para los cuales, quizá, aún no estaba preparada la sociedad cartagenera, se aborda esta obra de la literatura colombiana.


La Tejedora de Coronas, novela del escritor colombiano Germán Espinosa ofrece al lector una historia articulada con base en la transgresión de valores y en el enfrentamiento de dos mundos opuestos: el del dogmatismo español, impuesto en tierras americanas, y el mundo de la Ilustración europea, un momento clave del desarrollo de la cultura occidental.  Desde el lenguaje de los personajes que habitan la memoria de Genoveva Alcocer, se tejen los hechos que se desarrollan allí.  La protagonista muestra una amplia visión de la época, asumiendo la palabra de quienes protagonizaron los momentos más importantes que nos describe, se apropia del lenguaje de cada uno de los discursos para mostrar como las cosas adquieren sentido cuando se enfrentan unas a otras.  La pobreza americana sólo se concibe cuando se observa el progreso de Europa, el totalitarismo y la esclavitud entran a formar parte de la conciencia crítica del ser, cuando se le enfrenta la visión de la libertad humana.  Pero todo sólo puede ser expresado, materializado a través del lenguaje, cuando éste penetra la subjetividad del individuo y logra evidenciar una respuesta concreta.  Es a través de él que se construye el hombre y es éste el que refleja la evolución del ser en su continuo devenir histórico.

Estas ideas conducen a la concepción de la protagonista como un Sujeto cultural, inmerso dentro de una cultura, la americana del siglo XIX, que interioriza, pero no participa de ella, no la comparte.  Por el contrario, rechaza todos los patrones que esta sociedad trata de imponerle y se acoge a los que están en boga en ese momento en Europa.  Ésto lo demuestra, como se afirma inicialmente, recogiendo a través del lenguaje, la palabra del otro.

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