jueves, 19 de febrero de 2015

"Los de allá"


Los del lado de allá...
Y los de acá...

Esos de allá, los que no son nadie, siempre han existido.  Son la vergüenza de los de acá, que también siempre han existido, de los que son gente.  En todos los lugares del mundo existen, pero siempre son más los del lado de allá que los de acá.  Es lo que le tocó a cada uno, y de eso están convencidos los de acá.  No fue Dios, ni el destino,  ni la suerte..., es lo que les tocó.

No hay palabras para expresar lo que se siente al escuchar afirmaciones como las anteriores.  Es como en el Mundo Feliz de Huxley, seres programados para ser y hacer lo que les tocó en la vida.  Así lo asumen los de acá.  Los de allá no tienen opción, entonces para qué tenderles la mano.  Hay que dejarlos que trabajen para los de acá, que crucen la frontera solo si es para limpiar la miseria de los de acá.  La generosidad se vuelve un valor que solo se practica entre iguales.


Pero mejor, como dijo Carlos Fuentes, siempre sabio y siempre honesto con el ser humano: "Lo peor de los nacionalismos es la invención del otro como malo y de inferior calidad, para no tener que percibir nuestra propia miseria".  Extendamos lo de nacionalismos a los radicalismos, los clacismos, la xenofobia, etc., etc., para no reconocer que el otro también es humano y que la igualdad, la solidaridad son ideales estúpidos inventados por los de allá.

Quizá tengan razón, así ha sido siempre el mundo y no va a cambiar, ni con democracia ni con socialismo.  La historia lo demuestra, pero también demuestra que algunos de allá logran llegar acá y cuando eso pasa, olvidan su origen y se unen a los que creen que eso fue lo que les tocó.

Entonces uno se pregunta: ¿es inútil la lucha de las organizaciones humanitarias, de las individualidades altruistas que buscan superar las desigualdades en este mundo dividido entre pobres y rico, incluidos y excluidos? Parece que sí, porque nada cambia.  Seguimos compartiendo el planeta separados por barreras invisibles, o muy visibles y muy materiales, conviviendo la opulencia al lado de la miseria.  Y prohibido mirar hacia abajo, allá no hay nadie, aquí es donde está la gente.

Referencias: Fuentes, Carlos, (2011) La gran novela latinoamericana. México: Alfaguara.

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